Sostenibilidad: Implementación Corporativa

Las prácticas de sostenibilidad pueden mejorar cualquier parte de las operaciones comerciales, independientemente de la industria, servicio o producto. Esto significa que todas las etapas de la actividad empresarial deben ser evaluadas, desde la extracción de la materia prima, pasando por la producción, la distribución, la prestación de servicios, el consumo y, en última instancia, la eliminación. Como ilustran los ejemplos anteriores, la sostenibilidad es un área amplia que puede servir como una herramienta estratégica para crear una ventaja competitiva y añadir valor en toda la organización y la comunidad.

Durante la reciente recesión económica, muchas empresas utilizaron programas ecológicos como medio estratégico para ser más eficientes y reducir costes, a la vez que mejoraban la conciencia corporativa y el «verdor» de su imagen. Sin embargo, la mayoría de estas empresas tienden a realizar esfuerzos parciales, sin un enfoque verdaderamente sistemático de la sostenibilidad.

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Con el fin de mejorar eficazmente la sostenibilidad corporativa, existe un conjunto de directrices que pueden aplicarse a una amplia gama de sectores de la industria pesada y de servicios. Este marco se basa en tres pilares:

I. Operaciones de sostenibilidad
II. Marketing de Sostenibilidad
III. Gestión de la Sostenibilidad

E incorpora tres componentes clave:

  • Procesos internos, pertenecientes a plantas o instalaciones de producción,
  • La alineación externa, abordando los «valores» ecológicos del producto y de la empresa, y
  • Componentes organizativos, relacionados con la gobernanza y la gestión de la agenda de sostenibilidad.

I. Operaciones de sostenibilidad

El punto de intervención aquí está intrínsecamente ligado al tipo específico de operaciones corporativas. Por ejemplo, la industria manufacturera se centra principalmente en la producción, ya que es la que genera los mayores costes energéticos. En promedio, dos tercios de las oportunidades de reducción de costos y de emisiones involucran cuestiones de comportamiento, procedimientos y mantenimiento en lugar de inversiones en nuevos equipos. La mayoría de los ahorros potenciales pueden ser identificados por el personal técnico interno a través del uso de talleres multifuncionales, entrevistas y análisis estructurados de la causa raíz. En industrias principalmente de oficina, como la banca, los servicios financieros, la informática y los medios de comunicación, el énfasis debe estar en cambiar el comportamiento de los empleados e introducir soluciones de baja inversión con un retorno de la inversión a corto plazo. Las áreas típicas de mejora incluyen «programas de apagado», equipos eficientes (TI, iluminación, aire acondicionado), reducción de papel de oficina (facturación electrónica, sin impresión duplicada), optimización de flotas (cursos de conducción ecológica), conferencias telefónicas y de vídeo y aislamiento de edificios. Estas mejoras operativas pueden reducir el consumo entre un 10 % y un 20 % de la base energética anual (electricidad, gas, combustible, etc.).

II. Marketing de Sostenibilidad

La incorporación de prácticas de sostenibilidad en la estrategia corporativa y en el marco operativo tiene como objetivo reducir costes y emisiones de carbono, pero también potenciar la marca y la imagen de la empresa. El marketing y la comunicación son, por lo tanto, las palancas clave en este sentido. Debido al mayor interés del público en las «cuestiones verdes», ahora es esencial que las empresas sean percibidas como «bajas en carbono» y «conscientes del medio ambiente». La capacidad de una empresa para comunicar sus esfuerzos por ser más ecológica y para implicar e involucrar a las partes interesadas es especialmente importante para aquellas empresas cuyo valor y, en última instancia, su reputación, están intrínsecamente relacionados con el capital intangible y la imagen de marca.

III. Gestión de la Sostenibilidad

La sostenibilidad debe ser un proceso integrado con objetivos, funciones y herramientas de gestión claros. Es vital que se identifique un modelo de gobernanza que asigne responsabilidades claras a los empleados en todos los niveles jerárquicos; que se elabore una política medioambiental distintiva para la empresa y que se recopile un conjunto de indicadores clave de desempeño (KPI) para realizar un seguimiento sistemático de los resultados (es decir, actividades de informe y revisión). La rendición de cuentas desempeña un papel fundamental en la preservación de los primeros logros a largo plazo. En los últimos años, empresas líderes han creado departamentos especializados para monitorear y medir los resultados de la agenda verde corporativa. Estos departamentos se encuentran más comúnmente en sectores sujetos a regulaciones de emisiones de carbono (por ejemplo, automotriz, siderúrgica, energética). Sin embargo, cualquier compañía que decida implementar iniciativas ambientales debe definir e implementar un sistema de seguimiento efectivo para obtener resultados alcanzables y medibles a todos los niveles corporativos. Es importante equilibrar el enfoque de arriba hacia abajo con un compromiso de abajo hacia arriba para una mayor conciencia, aceptación y cambio de cultura por parte de toda la organización.

Por dónde empezar

Los responsables de la toma de decisiones en cualquier organización pueden crear valor añadido para sus grupos de interés mediante la identificación e implementación de estrategias de sostenibilidad. El consultor de gestión de renombre mundial Peter Drucker señala el camino: «No puedes manejar lo que no mides». El primer paso es, por lo tanto, crear un «cuadro de mando de sostenibilidad» corporativo. Usted necesita entender su status quo, su huella de carbono y el impacto que su empresa tiene a lo largo de la cadena de valor.

La incorporación de la sostenibilidad en la estrategia de su negocio le proporciona, en última instancia, una ventaja competitiva, reduce los costes a corto plazo y mejora los ingresos potenciales a medio y largo plazo.

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